Sinopsis

José Miguel Etxeberria «Naparra», miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA) fue hecho desaparecer a principios de la década de los 80. Su desaparición se dio en el contexto de la guerra sucia del País Vasco y fue el grupo parapolicial Batallón Vasco Español (BVE) quién asumió la desaparición de Naparra. Su coche apareció en Ziburu (Ciboure) frente a una Gendarmería. Cuando el padre acude a la llamada de los gendarmes y le preguntan qué quiere hacer con el coche, el desmonta el volante al coche. Había prometido a su madre que no volvería con las manos vacías.

El volante ha llegado hasta hoy, como metáfora de la herencia recibida de la familia. En todos estos años la familia en absoluta soledad ha asumido la responsabilidad y el peso de la búsqueda del hijo y hermano.
En estos últimos años se ha abierto una ventana a la esperanza. Desde Brasil, un miembro de los servicios secretos españoles que participó en la guerra sucia en el País Vasco, ha dado nuevos datos sobre la ubicación de los restos mortales de Naparra.

La Audiencia Nacional ha realizado un requerimiento al estado francés para que inicie la excavación en un bosque de Brocas (Francia). Según las investigaciones realizadas por el forense Paco Etxeberria, los restos mortales de Naparra podrían ubicarse en dos lugares. La policía francesa ha hecho las excavaciones en un solo lugar sin localizar los restos de Naparra. La Audiencia Nacional ha hecho un segundo requerimiento al Gobierno francés para que lleve acabo una segunda excavación. La familia de Naparra está a la espera de esta segunda excavación en septiembre de 2019. En el mes de noviembre de 2018, la madre de Naparra, Celes, fallece estando a la espera de esta segunda excavación.

El proceso de búsqueda ha creado un gran sufrimiento en Eneko, hermano de José Miguel. Dos tercios de la vida se le han esfumado buscando a su hermano. Los padres de Eneko han fallecido sin saber dónde estaba su hijo. En esa segunda excavación, si se apareciesen los restos mortales, sería el momento de curar la herida. No se cerrará totalmente, ya que no sabremos quiénes fueron los asesinos, quiénes mandaron asesinarlo y por qué.

Si no apareciese el cuerpo de Jose Miguel Etxeberria
¿Tendría Eneko que dejar en herencia el dolor de su familia a su hijo Oier?
¿Debe pasar el volante a su hijo?